Socorristas o aparatos que miden la seguridad del agua permitirán su uso cuando lo decida el Gobierno. Comunidades de propietarios y clubes sociales y deportivos ultiman las medidas

Comunidades de propietarios, hoteles, gimnasios, ‘spa’ y clubes deportivos y sociales se preparan para su particular desescalada. Se trata de las piscinas, uno de los máximos atractivos del verano. Pero no será, como en otras circunstancias, un verano habitual en España: ya contemplan un aforo limitado y tres analíticas al día.

En los análisis del cloro de la piscina, ejercerían un papel determinante los socorristas (cuando las dimensiones así lo requieran), asegura a El Confidencial Alejandro Pestaña, presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Málaga. “También se podría comprar un aparato que dosifica el cloro y que cuesta alrededor de 1.000 euros”, indica Pestaña.

 

La normativa del uso de estas instalaciones la tiene que detallar el Gobierno y hasta que no la aprueba el BOE nada será oficial. La patronal de fabricantes e instaladores de piscinas ha presentado un protocolo para su funcionamiento en el que destaca que la reducción del aforo asegurará como mínimo los cuatro metros cuadrados de lámina de agua por usuario.

“Para maximizar la seguridad, sería necesaria la automatización de las fases de regulación del pH —entre 7,2 y 7,6— y del desinfectante (entre 1,5 y 2 mg/L) con cloro —en pastillas o líquido, o electrólisis de sal—, la medición constante de los niveles de pH y de cloro, y la regulación automática de estos parámetros (que serán revisados por el técnico mantenedor en las visitas que realice a las instalaciones)”.

 

Aquí, más recomendaciones: tanto para el acceso a la zona de baño como para la salida, se deberá mantener la distancia mínima recomendada de dos metros. Y habrá dosificadores de hidrogel y/o desinfectante de manos para limpiarse la contaminación exterior situados en la entrada del pediluvio. «Además, el andén perimetral se utilizará exclusivamente para realizar el acceso y la salida de los usuarios del vaso piscina, no pudiendo permanecer en él para otros fines. Tendrá que ser una zona libre de paso, no pudiendo tumbarse para tomar el sol y colocar toallas».

Y adiós al uso de tumbonas o hamacas para evitar posibles contagios, “o bien separarlas un mínimo de dos metros, siempre y cuando se garantice que su uso no es compartido. Obligación del usuario de desinfectarla”, especifica el protocolo de esta patronal. Manuel Calderón, presidente del Real Club El Candado, ubicado en la punta este de Málaga y que incluye zonas diferenciadas (en total, son 16.000 metros cuadrados): puerto deportivo, dos piscinas, restauración, pádel y hasta campo de golf, ya tiene encargadas unas fundas para las hamacas.

Controles de temperatura

“Vamos a permitir que el socio venga con la silla de su casa”, anuncia Calderón. El club, que cuenta con 600 familias socias, también cubrirá las duchas exteriores para que los socios se puedan también enjabonar en el exterior y así minimizar el contacto con las de vestuarios (se sustituirán las taquillas). También habrá disponibilidad de guantes de plástico, como los que suele haber en los supermercados, para los productos de las máquinas expendedoras. Incluso dispondrán de controles de temperatura en la entrada de la entidad.

“Sabemos que este verano se potenciarán las piscinas. El socio se va a esconder, por decirlo de alguna manera, en nuestras instalaciones. Tenemos una piscina de 50 metros y otra de 25 metros y sabemos que la depuración a través del cloro combate muy bien el virus. ¿Que para cuándo podremos abrir? Claro está, dependemos del Gobierno. Lo normal sería hacerlo el 1 de junio, pero estamos preparados para cuando se pueda”, explica Calderón.

«Podríamos abrir en mayo, lo veo probable, pero no sabemos si se puede producir un rebrote. Hay que ir con pies de plomo»

 

Turnos para los baños

El presidente del Colegio de Administradores de Fincas de Málaga tiene claro que en las comunidades de propietarios habrá que establecer turnos para los baños. ¿Y cómo se gestionará este ‘numerus clausus’ en las piscinas? Sería el presidente quien lo indicara, “pero esto tardará en resolverse: no parece que hasta final de junio haya reuniones de comunidades”.

Los turnos serán “controvertidos” y “polémicos”, adelanta el número uno de este colectivo. Una probable casuística: si alguien llega a su comunidad a las 19:30 de trabajar y en la asignación de horarios le ha tocado el de las 12:30 de la mañana. “¿Y cómo les dices a las personas mayores que no pueden ir a la piscina porque son vulnerables…?”.

Los administradores de fincas plantean un sello ‘covid-19 free’ para que la desinfección cuente con este distintivo de garantía y adelantan lo que ocurrirá en las próximas reuniones: “No tratarán del informe trimestral, sino de qué vamos a hacer con la economía de la comunidad”, remata Alejandro Pestaña.

fuente (entrevista): elconfidencial.com

Los métodos convencionales para el tratamiento del agua, como la desinfección, deben inactivar el virus.

La llegada del verano, en plena pandemia por el coronavirus, supone una preocupación para muchas personas que disponen de piscina en sus casas. En este sentido, una de las dudas generalizadas es si el SARS-CoV-2 puede transmitirse a través del agua de piscinas, pantanos o en la playa.

 

¿Existen posibilidades de contagio? ¿Cuál es su comportamiento en piscinas?

Los propietarios de piscinas han transmitido estas preguntas al responsable de Urgencias del Hospital Severo Ochoa, Luis Díaz Izquierdo. El experto ha señalado que en las piscinas «evidentemente NO, por los tratamientos con cloro del agua».

El cloro actúa como desinfectante y, en general, las aguas que estén tratadas con depuradoras no supondrían un riesgo de transmisión y contagio. No ocurriría lo mismo con las aguas residuales, ya que el agua contaminada es uno de los principales transmisores de enfermedades.

 

El problema básico no tiene que ver con el agua. Son muchos los expertos que señalan que los desinfectantes normales que se aplican al agua de las piscinas bastan para eliminar de ellas cualquier rastro de coronavirus. Tampoco habría problemas de contaminación en los ríos y, en general, en todas las aguas depuradas.

 El problema básico viene de la necesidad de que los usuarios puedan mantener la distancia requerida para no favorecer la propagación del virus. Prácticamente todos los debates que se mantienen giran sobre este apartado: distanciamiento entre usuarios en espacios comunes, limitación de aforo y en el caso de las piscinas, natacion por calles.

De esta manera, tanto el uso de las playas como el de las piscinas el próximo verano depende de las medidas que tomen Ayuntamientos y Comunidades acerca de su uso.

Porque el peligro NO está en el agua.

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